domingo, 27 de septiembre de 2020

Historias lejanas ocultas en mi memoria: Casualidad o Serendipia


En la inauguración en 1969 de mi segunda exposición de dibujos humorísticos en la Galería L de la Universidad de La Habana, una estudiante de la Escuela de Letras me dijo: “...usted deberías escribir un libro de su experiencia en los semanarios humorísticos desde que se inició en el periodismo a los catorce años... Creo que sería interesante su historia...”.

Con el paso de los años, olvidé la sugerencia de la estudiante. Quizás, porque nunca me lo tomé en serio, o tal vez por la imposibilidad de poder publicar un libro en Cuba de forma independiente sin vínculos con el gobierno. O, principalmente, porque escribir acerca de mi mismo, interpretar y valorar la calidad artísticas de mis propios dibujos y diseños, sumado a la idea contar anécdotas de mi vida en el periodismo, me resulta un poco petulante. Al menos, así lo creo.

Al escribir “mis propias memorias”, el lector podría interpretarlo como una sobrevaloración de la calidad mis dibujos humorísticos, ilustraciones o diseños con la intención de elevar mi obra artística a un primer plano para entrar por la puerta de enfrente en la historia de las artes plástica de Cuba. Me aterra pensar en este tema porque me produce una extraña mezcla de caducidad y petulancia.

La sugerencia de la estudiante resurgió años después en una conversación informal con varios escritores y el editor de Ediciones Universal. Nos contábamos algunas “curiosidades” y “chismes” del inframundo periodístico cubano, cuando se me ocurrió hablar del reto que me había hecho la alumna de la Escuela de Letras. Esto fue suficiente para que me volvieran a “sugerir” que escribiera “las interioridades en los semanarios humorísticos en los cuales trabajé en Cuba”.

En 2019, me atreví a aceptar el reto de la estudiante y escribí el libro El humor gráfico y la caricatura en la prensa cubana 1952-1959. Aunque no seguí al pie de la letra la sugerencia de la alumna. Lo hice de una manera diferente, sin contar historias personales. Recorrí el intrincado y controversial mundo de la caricatura en la prensa cubana de la República, de 1952 a 1959. Y de 1959 a 1980 con la prensa controlada por el Partido Comunista cubano. Escribí acerca de lo que conocí desde dentro las redacciones de varios semanarios humorísticos. Lo hice con ojo crítico, basado en mi experiencia y partiendo del derecho de los caricaturistas a la libertad de expresión.

Antes de comenzar a escribir el libro El humor gráfico y las caricaturas en la prensa cubana, 1952-1959, mi esposa y asistente tuvimos que buscar en la red de internet información de la situación social y política que se vivía en Cuba entre los años de 1952 y 1958. Además, debíamos buscar  las caricaturas que se publicaron en las revistas y semanarios humorísticos de esos años y las publicadas a partir de 1959 para comparar ambas etapas, ilustrar libro y reafirmar mis argumentos y comentarios críticos.

Fue una búsqueda compleja y difícil porque no existen muchas publicaciones cubanas digitalizadas de 1952 a 1958 ni de la “era de la Revolución”. La mayoría de las publicaciones digitalizadas que encontramos inicialmente, tenía muy mala calidad para reproducir en un libro, lo que nos obligó “zambullirnos” en las profundidades de la red internet para hallar lo que buscamos.

Casualidad o Serendipia

En esa “zambullida” en las profundidades de los sitios web, hallamos el libro Testimonios del diseño gráfico cubano, 1959-1974 (omito el nombre del autor en reciprocidad). El libro destacada la obra de los “diseñadores oficiales” e ignora los nombres y la obra de varios destacados diseñadores cubanos por razones únicamente política. En otros casos, relega al diseñador a un segundo plano para restarle importancia a sus creaciones. Me incluyo en la lista de los ignorados o relegados al ostracismo.

Luis García Fresquet, en el centro, sentado en la banqueta. A su alrededor el equipo de redacción y corrección, ilustradores y sus auxiliares de diseño del departamento de arte de la revista Cuba Internacional, 1967-1972.


Dejamos atrás el libro del diseño gráfico y continuamos búsqueda de las caricaturas, pero “el hallazgo inesperado”, fue una serendipia para descubrir que debía aceptar la sugerencia de mi esposa de recopilar mis pinturas desde los 11 años, las caricaturas, las ilustraciones infantiles, los diseños de revistas, libros y escritos relacionados con mi obra y publicar un libro. Y de esa serendipia nació mi libro Mi encuentro con el arte.

Mi encuentro con el arte, es una recopilación de la obra de Luis García Fresquet. No están todas sus pinturas, ilustraciones, caricaturas o diseños, pero son suficientes para mostrarnos el camino recorrido por un artista plástico cubano comenzando por su primera pintura infantil de 1957 hasta llegar a sus últimos diseños de revistas y de portadas de libros. Así se nos presenta el creador, con la ingenuidad de un niño y el talento indiscutible de un avezado maestro de las Artes Plásticas.
“Luis García Fresquet deja su impronta en todo lo que realiza, como un Rey Midas: sus ilustraciones para los libros de literatura infantil, así como sus caricaturas y diseños, lo corroboran.”               
Waldo Gonzalez, crítico de arte.

 

 

Historias lejanas ocultas en mi memoria:

Un amplio abanico creativo

Al apreciar la obra del ilustrador, caricaturista y diseñador gráfico Luis G. Fresquet, podemos “respirar tranquilos” por la contribución que hace a las artes plásticas. Desde sus primeros trabajos, nos muestra un elevado nivel artístico. Advertimos su talento, más que por una determinada forma plástica, si no por la inventiva manifiesta en el carácter legible del contenido expresado que no se cristaliza en un “estilo propio”.

El artista es una individualización y también una partícula de su medio, de su patria, de su momento, de una cultura definida, lo que determina indubitablemente el lenguaje de su expresión.

Fresquet decide por sí mismo la manera de expresarse en un cartel y en una carátula de discos, en una ilustración y en una portada de libro o de revista, en un símbolo y en un logotipo, teniendo siempre en cuenta, fundamentalmente, la función. Esto constituye, por lo menos, la mitad del éxito que ha obtenido y una garantía de su ulterior desarrollo. Su valor consiste precisamente en el cambio constante de “estilo”, de los convencionalismos, de los medios, en la ausencia orgánica de reglas inflexibles. Cada dibujo o cada diseño encubre posibilidades inesperadas. No obstante, este amplio abanico de obras gráficas tan heterogéneas desde el punto de vista formal y conceptual, tiene  un denominador común: El modo de escoger y ordenar los medios de expresión plástica de una forma acertada.

Rolando de Oraá
Diseñador gráfico y profesor en la Escuela
Nacional de Arte y de la Escuela de Diseño.

(Texto tomado de la Introducción del catálogo de la exposición celebrada en la Universidad de Xochimilco, México)




viernes, 1 de mayo de 2020

El diseño por vocación


Un amplio abanico creativo

Al apreciar la obra del ilustrador, caricaturista y diseñador gráfico Luis G. Fresquet, podemos “respirar tranquilos” por la contribución que hace a las artes plásticas. Desde sus primeros trabajos, nos muestra un elevado nivel artístico. Advertimos su talento, más que por una determinada forma plástica, sino por la inventiva manifiesta en el carácter legible del contenido expresado que no se cristaliza en un “estilo propio”.

El artista es una individualización y también una partícula de su medio, de su patria, de su momento, de una cultura definida, lo que determina indubitablemente el lenguaje de su expresión.

martes, 28 de abril de 2020

Encuentro fortuito con el arte

Una breve historia, a modo de introducción, del libro Mi encuentro con el Arte


El comienzo: 

Día cero

6 de Noviembre de 1957
–¡Mira!, en lugar de estar molestando tanto a tus abuelos deberías imitar a estos niños... –me dijo mi tío mostrándome las páginas de un libro de pintura donde se veían a varios niños estadounidenses dibujando.

Le sonreí con cierta picardía y le contesté: –Esos dibujos lo pinta cualquiera...

–¡Vale! Ven conmigo a mi estudio. Miró a mi abuela y le dijo: –Mamá, desde hoy él tiene permiso para entrar a mi estudio.

Mi tío tenía su estudio en el segundo piso de la casa de mis abuelos. Era una habitación convertida en taller de pintura situada encima del garaje con una escalera privada. Para entrar teníamos que atravesar un pasillo que pasaba por la cocina-comedor –donde casi siempre estaba la abuela– hasta llegar al final. A la derecha había una puerta para entrar al garaje, un pequeño vestíbulo y la escalera privada del estudio. Era una especie de recoveco exclusivo de mi tío al que nadie estaba autorizado a entrar... excepto yo, desde ese momento.

–Mírame a la cara y pon atención a lo que voy a decirte –me dijo con tono serio pero con voz muy amable–. Señaló para un estante con muchos frascos de pinturas y pinceles... Continuó hablando: –Estos son los pinceles que puedes usar, las temperas y las cartulinas. No toques más nada. Cuando termines de pintar, vas al baño y lavas bien todos los pinceles. No ensucies el suelo del estudio... ¡Ah!, deja bien limpio el baño cuando termines. ¿Entendido?

–Sí –le respondí.

Día uno

2 de Noviembre de 1957
Mi tío era pintor, caricaturista, publicista y presidente de una agencia de publicidad que estaba en el piso 13 del edificio del Seguro Médico en la esquina de N y 23 en El Vedado, en La Habana. El estudio solo lo utilizaba para pintar. Ese día iba a llegar tarde al trabajo. Se marchó de prisa y yo comencé a dibujar. 

Estuve pintando toda la tarde sin parar hasta que se acabaron las cartulinas. Coloqué los dibujos en el suelo como si fuera una alfombra, bajé la escalera y me tropecé con mi abuelo en el comedor.

–¡A ver, quítese esas ropas y dese una ducha! –me ordenó– Y no olvide llevar la ropa sucia a la lavadora. 

Me miré en el espejo del baño, tenía la camiseta manchada de pintura, las manos y la cara... Regresé corriendo al estudio y comprobé que todo lo había dejado muy limpio.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Crónica: El genuino arte de "Chamaco" por Waldo González López


«[…] el diseño de las portadas de los libros de Luis G. Fresquet para Ediciones Universal, ha colocado a la editorial al mismo nivel artístico de Plaza & Janés de España.» Guillermo Cabrera Infante

Ante todo, te preguntarás, ciberlector: ¿Quién es Chamaco?, ¿es artista?, ¿por qué genuino arte? Estas y otras preguntas te las responderé enseguida, apenas leas mi crónica de hoy.

Chamaco —para los escritores cubanos y para otros de diversos contextos que han hermoseado sus libros con la particular impronta del multiarte de este multicreador —es el nombre artístico de Luis G. Fresquet (Regla, La Habana, 1946), un genuino innovador plástico, porque en él se fusionan, en lúcida mixtura, sin confundirse, el pintor, el dibujante, el ilustrador, el diseñador y el caricaturista, sabia combinación por la que ha devenido, desde décadas atrás, uno de los más connotados poliartistas cubanoamericanos.

LOS ORÍGENES

Tras dos años de la inauguración de su primera exposición en la Galería de Cinema La Rampa, poco antes de cumplir 12 años, ya a los 14 aprendía dibujo y diseño gráfico en el departamento creativo de una publicitaria, cuando su tío le pidió que leyera su escrito que publicaría en el suplemento humorístico El Pitirre del diario La Calle.

El escritor humorístico y periodista Juan Ángel Cardi escribiría el siguiente texto de presentación para el catálogo de su exposición en la Galería de Arte del Consejo Nacional de Cultura, en el lejano 1966, cuando el artista tenía 20 años:

Aunque ya anda por el mundo con la barba totalmente cerrada, Chamacoes muchísimo más joven que el inventor de las cuchillas de afeitar. Su nacimiento tuvo lugar hace muy pocos años en la liliputiense ciudad de Regla, y lo primero que hizo al nacer fue pedir un lápiz para pintarle un bigote a la comadrona, la cual al fin resultó ser un ginecólogo. A partir de esta graciosa precocidad, era de esperarse que Luis García Fresquet estuviera destinado a expresarse en el intrincado pero agradable lenguaje del humor. Es de esta manera y con el seudónimo de Chamaco, que apenas levantando dos cuartas del suelo, como suele decirse, comenzara a hacer pininos en El pitirre, y, andando el tiempo, viera aparecer su firma en Palante y otras publicaciones nacionales y extranjeras. Chamaco, viene a ofrecer a la consideración de quien desee pasar un rato grato expeliendo bellas sonrisas, esta exposición de unas docenas de sus últimos cartones, tarea que ha realizado con el plausible objetivo de demostrar que, aunque joven, ya es un dibujante con toda la barba. Si cada espectador opinase lo mismo que nosotros, habremos completado esa elegante figura que se llama unanimidad y que es lo más parecido al buen éxito que se conoce hasta la fecha.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Mi arte, un recorrido por la obra de un artista de las Artes Plásticas


“Luis G. Fresquet (Chamaco) deja su impronta en todo lo que realiza, como un Rey Midas: sus ilustraciones para los libros de literatura infantil, así como sus caricaturas y diseños, lo corroboran”, escribió el poeta, escritor y crítico literario Waldo González en un artículo para una revista. 

Fresquet, quien comenzó a pintar a los 11 años, ha obtenido, a lo largo de su trayectoria, más de veinte premios por sus ilustraciones que han sido disfrutadas en importantes exposiciones y libros en España, Bélgica, Portugal, Canadá, Mexico, Estados Unidos, Cuba, entre otros países. 

El presente libro es una recopilación de su obra. No están todas sus pinturas, ilustraciones, caricaturas y diseños, pero son suficientes para mostrarnos el camino recorrido por un artista plástico cubano comenzando por su primera pintura infantil de 1957 hasta llegar a sus últimos diseños para portadas de libros y revistas. Así se nos presenta Luis García Fresquet, con la ingenuidad de un niño y el talento indiscutible de un avezado maestro de las Artes Plásticas.

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Edición en español Mi encuentro con el arte

lunes, 22 de octubre de 2018

Radamanto es la fábula más divertida del año

Radamanto es la fábula más divertida del año

Radamanto, o el viejo que salió de un pozo colonial está escrita en una prosa musical y juguetona, que se desliza de lo ingenioso culto con referentes mitológicos al lenguaje coloquial, sin el menor esfuerzo. A Radamanto lo encuentra Anita sentado en el pozo, y en vez de seguir su camino, se detuvo a preguntar. Y allí empieza esta hilarante y enloquecida aventura que me sanó de mis dolores, alejó mi angustia y me hizo sonreír. Que conste que no es Radamanto sino Anita, una niña de doce años con novio, la verdadera estrella de este historia para adolescentes, y para adultos también. “Mi novio, Darío… nació congénitamente pegado a sus patines… quiere ser microbiólogo y descubrir el gen de la tontería,” dice ella.

Marcia Rodríguez Prieto, narradora y poeta, es la autora de esta novelita genial que pareciera pero no es tan inocente, porque de vez en cuando le hace un guiño irónico a la vida esperpéntica y kafkiana que viven y padecen los cubanos. Al final, al juez Radamanto lo casan con Hortensia, pero antes, quiere volver al inframundo. “Es mi país”, se disculpa. “¿Y para que vas a volver?”, preguntó Paco, “allí no debe quedar nadie. Los ejecutivos se largaron. ¿Tu solo vas a gobernar un país en ruinas?”

No dejen de leer a Radamanto, se divertirán. Estoy seguro que hasta al propio Shakespeare le habría encantado escenificar esta comedia cubana y universal en el Teatro Globo.

Benigno S. Nieto, 
escritor, poeta, novelista y ensayista.

Pulse aquí para leer: Portafolio del Libro
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Radamanto o el viejo que salió de un pozo colonial


El Infierno está en crisis.Todos los directivos han desertado y Radamanto, juez del Inframundo, busca desesperadamente sustitutos que bajen con él para regir el mundo de los muertos. Así sale, a través de un pozo colonial, a la casa de Ana María, una adolescente habanera con la cual vivirá durante toda una Semana Santa. Radamanto o el viejo que salió de un pozo colonial es una noveleta para adolescentes que se adentra en varias problemáticas sociales de la Cuba actual con una pícara sonrisa imaginativa. Marcia Marina Rodríguez Prieto (Cabaiguán, Sancti Spíritus, Cuba, 1974). Narradora, poeta y periodista. Ha publicado Fabulina y otras rimas (2001, Editorial Globo, Islas Canarias), Las memorias de Pascualito Pascual (2004, Editorial Extramuros, Cuba), Un hada en el siglo XXI (2007, Editorial Oriente, Cuba), ¿De papel? (2008, Editorial Luminaria, Cuba). Cuentos suyos aparecen en las antologías Cuentos a caballo, Mucho más cuento y Un, dos, tres, fantasmas a correr. Rodríguez Prieto ha sido galardonada en varios concursos nacionales.

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sábado, 9 de diciembre de 2017

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sábado, 30 de septiembre de 2017

Jueguemos 3: Robot-Yan y sus amigos



Cómo empezar a leer este libro... y jugar con Robot-Yan: 

La gata Kare y su amigo, el perro Mochi, han perdido su pelota y no pueden jugar. Kare y Mochi buscarán la ayuda de Robot-Yan para encontrar la pelota, pero Robot-Yan sufrirá un accidente cuando la buscaba y necesitará de tu ayuda para reparar toda su maquinaría rota. Primero tendrás que colorear las partes de Robot-Yan que perdieron el color en el accidente. A continuación, tendrás que buscar las nuevas piezas en el Taller de Recambio. Deberás identificar cuales son las piezas que le pertenecen a Robot-Yan porque hay muchas en la estantería que no le sirven. Después, deberás recortarlas y pegarlas en Robot-Yan. Pero, antes deberás volver a mirar a Robot-Yan en las páginas anteriores al accidente para saber dónde debes colocarlas. Cuando Robot-Yan esté listo, podrás continuar leyendo la historia de Kare, Mochi y Robot-Yan, pero ahora observarás que todavía hay algunas páginas sin terminar de pintar porque los impresores se olvidaron imprimir los colores; así que deberás colorear las áreas que están en blanco. Además, tendrás que buscar en las últimas páginas del libro, las figuras, árboles, objetos, etc., que faltan en los dibujos indicados con números dentro de un círculo. Y, cuando los encuentres, tendrás que colorearlos, recortarlos y pegarlos en encima del número que le corresponde.

Ya está a la venta en Amazon:

ROBOT-YAN Y SUS AMIGOS

Y también la versión en inglés:

ROBOT-YAN AND HIS FRIENDS



lunes, 26 de junio de 2017

Juntando pedazos

Una breve reseña de la familia Fresquet del ultramarino pueblo de Regla 

 

Cuando alcalde socialista del Municipio de Regla, Antonio Bosch, firmó el decreto en 1924 para la creación de la llamada “Colina Lenin” y plantaron un árbol de olivo en la antigua Loma del Fortín como homenaje a líder comunista, aún yo no había nacido. 

 
Mi infancia antes de 1959

Para mi y para mi primo Pepe, la Loma del Fortín o la Colina de Lenin, siempre fue una loma como otra cualquier donde ibamos a empinar papalotes sin ninguna importancia política o ni histórica. De hecho, el Municipio de Regla, como muchos pueblos de la isla, era un lugar tranquilo, de barrios con personas amables, de familias que se conocían de varias generaciones. Un pueblo sin grandes aspiraciones a la prosperidad y sin el mayor interés de convertir el municipio en una gran urbe urbana, moderna y desarrollada. De hecho, esto contribuía a que la vida fuera monótona y muy pacífica apesar de la llamada Colina de Lenin y del Parque de la Mandaria (Obrero).

Regla, como todos pueblos con raices españolas y africanas, también tenía sus tradiciones, fiestas religiosas, procesiones de la Virgen de Regla,  guateques campesinos, carnavales... y las esperadas reuniones semanales de familia
 
Aún recuerdo los encuentros de cada sábado con todos los miembros de mi familia en casa de los abuelos Rafael Fresquet y Caridad Braña en el Reparto Modelo. Tampoco he olvidado las palabras que el abuelo repetía antes de sentarnos a la mesa: Los sábados en casa no se habla de política ni de religión”. Y tenía su explicación:

Mi abuelo era masón de la Logía Guaicanamar, veterano de la Segunda Guerra Mundial, oficial de la Marina de Guerra y de la Marina Mercante. Participó en el Desembargo en la Bahía de Gibara durante la dictadura de Gerardo Machado. Mi abuela, una católica devota de la Virgen de la Caridad. Mi padre era pintor y decía que era comunista. Varios tíos eran católicos, uno era agnóstico; algunos trabajaban para el gobierno de Batista, uno fue despedido el 10 de marzo cuando Batista dio el Golpe de Estado y otros, tenían sus propios negocios... En fin, una gran diversidad de profesiones, opiniones políticas y religiosas.

Muchos años después entendí las palabras del abuelo.


A la izq.: Los abuelos Caridad Braña y Rafael Fresquet con sus 9 hijos e hijas.

Un sitio web de caricaturas, pinturas, ilustraciones y diseño


viernes, 2 de junio de 2017

El humor gráfico en la prensa cubana: mito y realidad.

En la inauguración de una exposición de dibujos humorísticos y caricaturas, una “fan” de mis historietas del personaje Don Ufano me dijo: “...deberías escribir un libro con tus experiencias de trabajo en los semanarios humorísticos cubanos, sería interesante”. 

Siempre he recordado esa sugerencia, pero nunca me lo había tomado en serio. Escribir acerca de mis propios dibujos o experiencia como creador podría resultar petulante. Tampoco me agrada hablar de mis recuerdos y mucho menos redactar “mis memorias”, me aterra pensar que tengo en el cuello el filo de la guadaña a punto de mandarme para el otro mundo. Pero, me atreví a aceptar el reto de la “fan” para no sentir que ya he caducado.

Cuando comencé a escribir acerca del humor gráfico cubano para mi libro "el humor gráfico en la prensa cubana" visto desde adentro, basado en mi experiencia de trabajo como caricaturista y diseñador en varias publicaciones cubanas, noté que para entender el cambió ocurrido en la esencia y el sentido de sátira política, era necesario contar con un apoyo histórico, anterior a 1959, que me permitiera documentar mis comentarios acerca de las transformaciones y diferencias entre ambos períodos de la sátira política haciendo uso del derecho a la libre opinión.