viernes, 2 de junio de 2017

El humor gráfico en la prensa cubana: mito y realidad.

En la inauguración de una exposición de dibujos humorísticos y caricaturas, una “fan” de mis historietas del personaje Don Ufano me dijo: “...deberías escribir un libro con tus experiencias de trabajo en los semanarios humorísticos cubanos, sería interesante”. 

Siempre he recordado esa sugerencia, pero nunca me lo había tomado en serio. Escribir acerca de mis propios dibujos o experiencia como creador podría resultar petulante. Tampoco me agrada hablar de mis recuerdos y mucho menos redactar “mis memorias”, me aterra pensar que tengo en el cuello el filo de la guadaña a punto de mandarme para el otro mundo. Pero, me atreví a aceptar el reto de la “fan” para no sentir que ya he caducado.

Cuando comencé a escribir acerca del humor gráfico cubano para mi libro "el humor gráfico en la prensa cubana" visto desde adentro, basado en mi experiencia de trabajo como caricaturista y diseñador en varias publicaciones cubanas, noté que para entender el cambió ocurrido en la esencia y el sentido de sátira política, era necesario contar con un apoyo histórico, anterior a 1959, que me permitiera documentar mis comentarios acerca de las transformaciones y diferencias entre ambos períodos de la sátira política haciendo uso del derecho a la libre opinión. 

Así que comencé a buscar en los artículos relacionados con la historia de Cuba de los años 1950-1958. Hallé escritos apasionados y contradictorios; comentarios a favor y en contra. Y no faltaron los escritos tergiversando los hechos para defender a un bando político. Ninguno de los que leí me fueron útiles para la idea de este libro. Y decidí copiar datos, fechas e información de algunos de ellos para escribir Un preámbulo necesario –una reseña política y social de 1952 a 1958, período de dictadura y gobierno de Fulgencio Batista–, contado a mi manera, sin pretensiones de analizar ni juzgar la historia de Cuba desde mi punto de vista personal, pero que pudiera servir al lector de apoyo para esclarecer las transformaciones de la sátira política, el humor y el chiste en la actual prensa cubana convertidas en simples ilustraciones o viñetas folklóricas de la actualidad política.

Y como todas las “peroratas” políticas de his­toria de dictaduras, partidos políticos, de gobiernos buenos y malos, legítimos y no legítimos, que han ocupado el trono en el Palacio Presidencial de la República de Cuba están muy alejadas del humor y de la comicidad; incluso, podrían ser aburridas y en ocasiones parcializadas; coloqué el preámbulo como una separata para que el lector escoja entre leer la síntesis histórica, o ir directo a mis comentarios y opiniones acerca de la sátira y las caricaturas en la prensa humorística de la Cuba del siglo XXI.                    • LGF


Fragmentos de Un Preámbulo Necesario para el libro: 
El humor gráfico en la prensa cubana 1952 hasta la actualidad.
Fragmento: (...) Al finalizar 1958 –año en el que debía terminar el gobierno de Batista–, ya imperaba en todo el país una gran inestabilidad política y social debido a la corrupción en el gobierno, la represión, las torturas practicadas por la policía como respuesta a los estallidos de bombas en tiendas y centros comerciales colocadas por los grupos del Movimiento 26 de Julio y la guerra de guerrillas en la Sierra Maestra, hechos que contribuyeron a una total inseguridad pública.  


La noche de fin de año, con el ejército y gran parte la población en su contra, Batista decide salir del país y abandona su gobierno. Se produce un vacío gubernamental y una gran confusión social que es aprovechada por Fidel Castro para obtener el poder y desplazar al nuevo presidente electo Rivero Agüero. Castro logra apoderarse del gobierno valiéndose del apoyo incondicional de su ejército rebelde e incitando a las masas populares a una huelga general y a la toma de los cuarteles militares para neutralizar al ejército constitucional que ya estaba totalmente desmoralizado.  

(...) 

En enero de 1959, una gran caravana de tanques y jeeps cargados con hombres barbudos ves­tidos con uniformes verde olivo llegaron a La Habana entre vítores del pueblo. Fidel Castro se instaló en el poder.  

Con un gobierno de facto y el poder en sus manos, Fidel Castro eliminó el Congreso de la República de Cuba, la Constitución de 1940 y todos los partidos políticos e instituciones democráticas de la llamada “seudo-república”. Nombró presidentes y ministros. Toda la prensa opuesta a su régimen fue cerrada y confiscada. Nunca más se celebraron elecciones libres y con diferentes partidos. Desde 1959, hasta el día de la publicación de este libro, no se ha promulgado una ley de amnistía general para todos los presos políticos como hiciera el dictador Batista, aunque se han realizado varias excarcelaciones de presos políticos y comunes de forma selectiva, no han sido por la aplicación de una ley de amnistía.  Finalmente se estableció en Cuba un sistema socialista con todas las características de un gobierno autocrático que ha durado más de cincuenta años.
Para seguir leyendo: El Humor gráfico en la prensa cubana 

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